La tertulia de ayer planteaba un tema que no dejaba indiferentes a ninguno de los participantes, la comunicación entre hombre y mujer. El moderador de la misma, Julià, había preparado el debate sobre tres textos que introducían diferentes perspectivas desde las que enfocar la discusión. Seguir Leyendo...
Por un lado, los dos apartados titulados “Las mujeres necesitan respuesta” y “Los hombres son más inexpresivos”, correspondientes a un artículo publicado en el Canal Mujer de Terra, iniciaban la tertulia y generaron reacciones bastante unánimes ya que todos los contertulios consideraron que el artículo en cuestión es muy parcial en tanto en cuanto que generaliza sobre aspectos de la forma de comunicarse que no tienen porque darse necesariamente en todas las personas pertenecientes al sexo tratado en cada epígrafe.
El siguiente texto de Ignacio Duelo, experto argentino en comunicación:
“Una gran mayoría de los problemas en las relaciones entre personas están originados en falta de comunicación. Más bien habría que decir: en la mala comprensión de lo que el otro comunica, ya sea por error propio o ajeno.
Es una máxima aceptada que es imposible no comunicar. Todo comunica, y más aún, vuelvo a insistir en que el silencio comunica una diversidad de cosas que da al otro la posibilidad de interpretar libremente lo que desee o crea concreto. El sentido de lo comunicado es puesto por el receptor, no por el emisor.
El terrero de la comunicación hombre – mujer es particularmente interesante. Una mujer puede expresar un sentimiento al hombre que ocupa (al menos hasta ese momento) su corazón. El silencio del hombre, típicamente masculino, sólo es el efecto de la necesidad que siente por rumiar lo que ha escuchado de boca de su adorada y darle algún marco de racionalidad. Pero ese silencio es interpretado por la mujer como un signo de evidente desinterés, y motiva su enojo y el empeoramiento de la situación entre ambos. Entonces es posible que el hombre diga: “No te entiendo” mientras la mujer exclama: “No me escuchas”. Dos mensajes, dos códigos, un conflicto evitable.”
Dio pie a una serie de reflexiones:
* La importancia que tienen otros tipos de lenguaje, además del verbal, en la comunicación entre hombre y mujer.
* Lo frecuente que es encontrarse con personas que oyen sin escuchar o que realizan una escucha selectiva en función de lo que ellos mismos piensan.
Y, para concluir, la tercera parte de la tertulia giró en torno a un estudio realizado por Alta Gestión, en torno a la pregunta “Jefe, ¿hombre o mujer”:
“Según un estudio realizado: un 68% de los trabajadores se muestran indiferentes ente la preferencia de tener un jefe hombre o mujer.
El fomento del trabajo en equipo y una comunicación fluida con los empleados son las cualidades más valoradas en un jefe por los trabajadores.
Tan sólo un 6% de los encuestados apunta la experiencia como el atributo más valorado de un jefe.
Alta Gestión se ha interesado por las preferencias de los trabajadores respecto a los jefes y para ello ha realizado una encuesta entre 1156 de sus empleados, puestos a disposición en diferentes empresas y sectores de actividad a nivel nacional. Según los resultados: el 68% de los entrevistados muestra indiferencia ante la presencia de tener un jefe hombre o una mujer, mientras que un 18% se decanta por los hombres y un 14% por las mujeres.
Preguntados por lo que más valoran de un jefe, los trabajadores encuestados apuntan diferentes opciones:
* 6% la experiencia
* 29% el trabajo en equipo
* 25% se decanta porque su superior tenga una comunicación fluida con sus empleados.
* 12% buenos conocimientos
* 10% liderazgo
* 6% sentido del humor”
Siendo la principal cuestión debatida, a tenor de esta encuesta, si las diferencias en la forma de comunicarse hombres y mujeres son el resultado de su genotipo o, más bien, de la educación recibida y de los roles tradicionalmente establecidos por la sociedad.
Paralelamente a éstas, los tertulianos a lo largo de la noche fueron lanzando otras muchas ideas en un clima distendido y de entendimiento que demostraba que la comunicación entre hombre y mujer se puede realizar de manera muy satisfactoria cuando no hay en juego intereses personales ni luchas por el poder.
* La rápida evolución social que se ha producido en el último siglo y que nos ha llevado a la ruptura de los patrones tradicionales de comportamiento en la pareja y al desconcierto sobre los comportamientos no aprendidos que se deben llevar a cabo ante situaciones novedosas.
* Las consecuencias a corto y largo plazo que esta evolución va a ocasionar en el conjunto de la sociedad.
* Las incontables ocasiones en que nos vamos por las ramas a la hora de afrontar los aspectos que incrementan las dificultades en la comunicación entre hombres y mujeres en vez de ir al fondo de las mismas, como puede ser la obsesión que parece haber actualmente con las diferencias idiomáticas sexistas y que consumen tanto tiempo y energía que se podrían emplear mucho más positivamente en la resolución de otros problemas de comunicación más transcendentales.
Sobre el mantel, y nunca mejor dicho, quedaron dos temas que por su complejidad podrían ser tratados en próximas tertulias:
* ¿Todo lo que ha conseguido la mujer le ha sido otorgado por el hombre?
* ¿Por qué lo contrario de “feminista” es machista en vez de “masculinista”? ¿Por qué lo contrario de “machista” no es “hembrista”?
En resumen, una tertulia enriquecedora y amena, aderezada con grandes dosis de ingenio y sentido del humor, en el marco “embruixant” del restaurante “L'embruix” --que nos obsequió con un menú y un trato exquisitos-, y que dejo en los contertulios un excelente sabor de boca en todos los sentidos… ¿se puede pedir algo más?
Enlace: opinión que Ana Mária ha publicado en su blog dialogosconmigomisma
Por un lado, los dos apartados titulados “Las mujeres necesitan respuesta” y “Los hombres son más inexpresivos”, correspondientes a un artículo publicado en el Canal Mujer de Terra, iniciaban la tertulia y generaron reacciones bastante unánimes ya que todos los contertulios consideraron que el artículo en cuestión es muy parcial en tanto en cuanto que generaliza sobre aspectos de la forma de comunicarse que no tienen porque darse necesariamente en todas las personas pertenecientes al sexo tratado en cada epígrafe.
El siguiente texto de Ignacio Duelo, experto argentino en comunicación:
“Una gran mayoría de los problemas en las relaciones entre personas están originados en falta de comunicación. Más bien habría que decir: en la mala comprensión de lo que el otro comunica, ya sea por error propio o ajeno.
Es una máxima aceptada que es imposible no comunicar. Todo comunica, y más aún, vuelvo a insistir en que el silencio comunica una diversidad de cosas que da al otro la posibilidad de interpretar libremente lo que desee o crea concreto. El sentido de lo comunicado es puesto por el receptor, no por el emisor.
El terrero de la comunicación hombre – mujer es particularmente interesante. Una mujer puede expresar un sentimiento al hombre que ocupa (al menos hasta ese momento) su corazón. El silencio del hombre, típicamente masculino, sólo es el efecto de la necesidad que siente por rumiar lo que ha escuchado de boca de su adorada y darle algún marco de racionalidad. Pero ese silencio es interpretado por la mujer como un signo de evidente desinterés, y motiva su enojo y el empeoramiento de la situación entre ambos. Entonces es posible que el hombre diga: “No te entiendo” mientras la mujer exclama: “No me escuchas”. Dos mensajes, dos códigos, un conflicto evitable.”
Dio pie a una serie de reflexiones:
* La importancia que tienen otros tipos de lenguaje, además del verbal, en la comunicación entre hombre y mujer.
* Lo frecuente que es encontrarse con personas que oyen sin escuchar o que realizan una escucha selectiva en función de lo que ellos mismos piensan.
Y, para concluir, la tercera parte de la tertulia giró en torno a un estudio realizado por Alta Gestión, en torno a la pregunta “Jefe, ¿hombre o mujer”:
“Según un estudio realizado: un 68% de los trabajadores se muestran indiferentes ente la preferencia de tener un jefe hombre o mujer.
El fomento del trabajo en equipo y una comunicación fluida con los empleados son las cualidades más valoradas en un jefe por los trabajadores.
Tan sólo un 6% de los encuestados apunta la experiencia como el atributo más valorado de un jefe.
Alta Gestión se ha interesado por las preferencias de los trabajadores respecto a los jefes y para ello ha realizado una encuesta entre 1156 de sus empleados, puestos a disposición en diferentes empresas y sectores de actividad a nivel nacional. Según los resultados: el 68% de los entrevistados muestra indiferencia ante la presencia de tener un jefe hombre o una mujer, mientras que un 18% se decanta por los hombres y un 14% por las mujeres.
Preguntados por lo que más valoran de un jefe, los trabajadores encuestados apuntan diferentes opciones:
* 6% la experiencia
* 29% el trabajo en equipo
* 25% se decanta porque su superior tenga una comunicación fluida con sus empleados.
* 12% buenos conocimientos
* 10% liderazgo
* 6% sentido del humor”
Siendo la principal cuestión debatida, a tenor de esta encuesta, si las diferencias en la forma de comunicarse hombres y mujeres son el resultado de su genotipo o, más bien, de la educación recibida y de los roles tradicionalmente establecidos por la sociedad.
Paralelamente a éstas, los tertulianos a lo largo de la noche fueron lanzando otras muchas ideas en un clima distendido y de entendimiento que demostraba que la comunicación entre hombre y mujer se puede realizar de manera muy satisfactoria cuando no hay en juego intereses personales ni luchas por el poder.
* La rápida evolución social que se ha producido en el último siglo y que nos ha llevado a la ruptura de los patrones tradicionales de comportamiento en la pareja y al desconcierto sobre los comportamientos no aprendidos que se deben llevar a cabo ante situaciones novedosas.
* Las consecuencias a corto y largo plazo que esta evolución va a ocasionar en el conjunto de la sociedad.
* Las incontables ocasiones en que nos vamos por las ramas a la hora de afrontar los aspectos que incrementan las dificultades en la comunicación entre hombres y mujeres en vez de ir al fondo de las mismas, como puede ser la obsesión que parece haber actualmente con las diferencias idiomáticas sexistas y que consumen tanto tiempo y energía que se podrían emplear mucho más positivamente en la resolución de otros problemas de comunicación más transcendentales.
Sobre el mantel, y nunca mejor dicho, quedaron dos temas que por su complejidad podrían ser tratados en próximas tertulias:
* ¿Todo lo que ha conseguido la mujer le ha sido otorgado por el hombre?
* ¿Por qué lo contrario de “feminista” es machista en vez de “masculinista”? ¿Por qué lo contrario de “machista” no es “hembrista”?
En resumen, una tertulia enriquecedora y amena, aderezada con grandes dosis de ingenio y sentido del humor, en el marco “embruixant” del restaurante “L'embruix” --que nos obsequió con un menú y un trato exquisitos-, y que dejo en los contertulios un excelente sabor de boca en todos los sentidos… ¿se puede pedir algo más?
Enlace: opinión que Ana Mária ha publicado en su blog dialogosconmigomisma
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